Mentalmente me veo bloggear que bloggeo y también puedo verme ver que bloggeo. Me recuerdo bloggeando ya y también viéndome que bloggeaba.

jueves, 20 de enero de 2011

Daniel instantáneo

Cuando iba en segundo de primaria tenía un uniforme de rayas blanco con azul francés (como el pan), mis cuadernos eran de cuadro grande (como el Pie), mi osito favorito se llamaba Foffy y me llevaba con Daniel Rodríguez. Él tenía una mochila de rueditas en la que me sentaba y me daba vueltas por el patio. En segundo de primaria el patio era grande. En primero de secundaria el patio se cruzaba en seis pasos grandes o cinco de maestro enojado. 

Daniel era la onda, una vez se metió al refrigerador para saber si la luz se quedaba prendida o no. No tengo más recuerdos de él que estos que llegaron quién sabe cómo el día de hoy a una ventana de Messenger. No sé qué pasó, dejamos de llevarnos, él se volvió fresa, yo gané un concurso de ortografía, luego uno de redacción, luego uno de baile y luego me mudé de ciudad con mi hermano. ¿Qué habrá sido de él? ¿Usará playeras Abercrombie? ¿Lacoste? ¿Se habrá tomado una foto dentro del refrigerador para luego subirla a Flickr y etiquetarla "241543903"? Lo buscaré en Facebook.

***

¿Alguien tiene la más remota idea de cuántos Danieles Rodríguezes existen en Facebook? Tres. El que yo busco es el que tiene 21 amigos en común.

lunes, 17 de enero de 2011

Algunos apuntes sobre El lobo estepario


Gracias a las bienvenidas vacaciones, ya sin trabajo más que el de tender mi cama, ya sin tarea más que la de disfrutar del sinquehacer y el paroxismo, repaso la fantasiosa lista mental de propósitos de año nuevo y decido cumplir dos de ellos: leer un libro y decir que leí un libro. El elegido fue El lobo estepario de Hermann Hesse.

El autor, de nacionalidad alemana, nació en 1877, vivió las dos guerras, su postura en contra de lo bélico se verá muy marcada en sus escritos, pero ésta vendrá también acompañada por un contrastante y paradójico nacionalismo y sentido del deber. En la Primera Guerra fue declarado inútil para combatir y asignado a asistir a los prisioneros. Experimentó algunas crisis existenciales y atentó contra su vida, por lo cual fue psicoanalizado por Carl Jung (quien fue un personaje importante en el campo del psicoanálisis, compañero de Sigmund Freud y dedicado al análisis de la actividad onírica), fue después de esto que escribió el famoso Demian (1919) bajo el pseudónimo de Emil Sinclair (nombre del protagónico de la novela).  Otras de sus obras son Bajo la rueda (1908), Siddharta (1922) y El juego de los abalorios (1943). En 1946 obtuvo el premio Nobel por su trayectoria literaria. Murió a los 85 años de una hemorragia cerebral.

El lobo estepario, publicado en 1928, es una novela que combina la autobiografía con la fantasía. Es autobiográfica puesto que el protagónico antihéroe Harry Haller funciona como un alter ego de Hermann Hesse, desde las mismas iniciales de los nombres se sugiere esto. Asimismo, el autor sufrió una profunda crisis espiritual en esos años. De este modo se presenta al ermitaño personaje en medio de la siguiente crisis existencial: no se considera burgués pero tampoco de clase baja, no se piensa completamente hombre pero tampoco lobo, no le gusta bailar, pero aprende el fox-trot. Está en la búsqueda de su identidad. Esta parte de la novela me recuerda a la pintura de Caspar Friedrich (alemán también) donde en primer plano aparece un hombre de espaldas al receptor en la punta de un risco, ante él se ofrece un paisaje neblinoso, incierto, donde los riscos se multiplican hasta el horizonte. La pintura es El caminante sobre el mar de nubes (1817–1818). Así es como se me antoja la vida de H. H., ermitaña, individualista; a pesar de tener mujeres y dinero está solo como el caminante ante lo que ha de venir.

El autor refleja en gran parte de la novela su enfrentamiento con el mundo que le tocó vivir, la Alemania de la post guerra. Para finalizar oficialmente la Primera Guerra Mundial, Alemania debió firmar el Tratado de Versalles en el cual aceptaba toda la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra. Además, tuvo que realizar importantes concesiones territoriales a los vencedores, desarmarse y pagar enormes indemnizaciones económicas a los Estados victoriosos. El país se sumerge en un período crítico: inflación, desempleo, miseria y enfrentamientos sociales, los cuales sembraron un sentimiento bastante nacionalista en pos de recuperar aquello de lo que se vieron humillantemente privados.  Esta conciencia nacionalista se traduce en una búsqueda de la identidad alemana en todos los hijos de esta patria. 

Mientras la historia avanza, Harry Haller se obsesiona con la entrada al Teatro Mágico. Cuando finalmente le es concedida la entrada, el estilo de escritura da un giro de lo romántico y verosímil a lo completamente onírico, pero al lector se le viene advirtiendo en los nombres de los capítulos, “No para cualquiera” y “Sólo para locos”, esta última frase también aparece como eslogan del Teatro Mágico. Imagino la entrada de Harry al teatro como si el personaje de la pintura de Friedrich hubiera dado un salto a la mágica incertidumbre que se ofrece detrás del telón y cayera en un cuadro de Salvador Dalí, luego apareciera en el Grand Theft Auto, luego se colocara entre espejos y demás situaciones en las que se ve envuelto el antihéroe para descubrirse a sí mismo.

jueves, 13 de enero de 2011

Sisifeando en el trabajo

El 17 de diciembre del 2010 pasé oficialmente a formar parte del grupo de estudiantes universitarios desempleados, quebrados y dependientes del "domingo". Venció mi contrato de un año por determinadas horas, pero mi supervisor, un amargado hombrecillo que secretamente está enamorado de mí y cual niño de kinder le jala las trenzas a la niña que gusta, no contento con todos los comentarios malaleche que hacía, hizo el recuento de mis horas netas de trabajo. Resultado: Terminé debiéndole hasta las garnachas que se come a escondidas al lado de la computadora. Así que tuve que doblar turno en vacaciones para pagarlas o lo que es lo mismo: subir la piedra de lunes a viernes en un Hades bastante noventero para mi gusto.

El día de hoy, heme aquí de nuevo. La razón, parafraseando a Mauricio Garcés, me van a perder y debe ser horrible.

miércoles, 12 de enero de 2011

Calipsos

A propósito de la Navidad y del Día de Reyes fui obsequiada con La ignorancia de Milán Kundera (qué horrible hubiera sido esto sin las cursivas). Traducción del original francés de Beatriz de Moura, Tusquets Editores, Barcelona y México, 2000, 199 pp. Básicamente la novela trata de dos exiliados de Praga, Irena y Josef, quienes después de 20 años -como Ulises- regresan a su tierra natal. El regreso es igual de trágico para todos los personajes; mientras que Ulises llega como un pordiosero y muere a manos de su hijo, los protagonistas de La ignorancia no encuentran en Praga nada mas que desgracias.

Fun fact: Irena le regala a su esposo una playera con la leyenda "Kafka was born in Prague" y su esposo la usa cual turista, pues para él no tiene ningún sentido el mundo kafkiano o de Praga en su defecto. Es Irena la exiliada, la ignorada, la ajena a las pláticas de las amigas, la que se esconde -cual Gregorio Samsa- en el encuentro con Josef, el otro exiliado.

Debo admitir que al principio no abracé de buen modo la novela, acababa de leer a Hermann Hesse y un par de relatos de Stendhal, la prosa se me antojó de lo más prosaica, pero justo en la página 14 me encontré con la cita que me ganó: "No sabemos cuánto tiempo compartió Ulises su lecho con Penélope, pero seguramente no fue tanto. Aún así, se suele exaltar el dolor de Penélope y menospreciar el llanto de Calipso". A partir de esta frase boletoalmonte, empecé a debrayar, fui desde mi experiencia personal hasta algunas famosas Calipsos, como Juana la Loca o la desgraciada María Callas (¡más desgraciado el Onasis!), quién irónicamente (¿qué sería de la vida sin la comedia?) daría voz a otra Calipso, Lucía de Lammermoor en la ópera de Donizetti basada en una novela de Sir Walter Scott. Hay que agradecerle a Kundera que la puso al final del capítulo, o de otra forma hubiera sido más difícil regresar a la lectura. 

domingo, 9 de enero de 2011

La palabra escrita

Ya escrita la primera

palabra (nunca la pensada

sino la otra – esta

que no la dice, que la contradice,

que sin decirla está diciéndola)

[…]

Ya escrita la primera

palabra (sigue,

no hay más palabras que las de la cuenta)

Octavio Paz


Pre-texto

Estas últimas semanas no he podido escribir. De la forma tradicional, con esto me refiero a poner mis dedos en acción, a depositarlos sobre el teclado QWERTY aquí presente y dejarlos traducir mis informes ideas. Estas últimas semanas me he estado escribiendo egoístamente a mí misma, leyendo [este es el momento en el que sale Noé Jitrik de atrás de las bambalinas y señala que leer es escribirnos, pero pobre argentino le va a dar un infarto de tanto estarlo trayendo del tingo al tango para citarlo y justificar mi inconstancia escritural]. Pero me arriesgo a jugar a los dados con Mallarmé, pues me encuentro perdida en el borde mismo del abismo en el que como bien señaló el poeta maldito, toda realidad se disuelve.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Carta hipotética a un ex-contrabajo

29.01.10

Anoche empecé a estudiar el libro de Solfeo I de la maestra polaca de mi hermano. Debes saber que a duras penas puedo leer bien en clave de Sol, imagínate cómo me va en la clave de Fa (¡¿sabías que existe una tal clave de Do?!) Me sentía como mongolita: re, la, do, sol | mi, fa, re, ti | con el metrónomo a sesenta. Me la pasaba haciéndole preguntas a mi hermano ad fastidium, hasta que formalizó su inconformidad de la siguiente manera: “Voy a tener que ponerme a estudiar diario contigo” y manifestó una ofensa fraternal diciéndome: “No tienes inteligencia espacial”, la cual culminó con una firme ejecución de sape justo en mi frente.

Había aceptado mi derrota en la música cuando no quedé en la facultad, refugiándome en el indie, el metal y el Camel azul; pero se me presenta una nueva oportunidad de aprender clandestinamente. Esto no es más que un intento –podría bien llamársele necedad– de poseer otro lenguaje para poder expresar lo inefable con acordes, colores, melismas y vibratos. Sin embargo, dotada de la oralidad efímera, esta búsqueda está condenada al fracaso, pues después de haberles dado vida, de proliferar las palabras, estas reverberarán en el escenario tan sólo unos instantes para morir en el olvido. Tal vez tú, mejor que yo, lo sabes.

Disculpa, he debrayado una vez más. A la velocidad de sesenta realicé mis solfeos mejor de lo que creí. Mañana retomaré mis ejercicios subiéndole la velocidad esperando realizar a tempo mi cometido.

sábado, 9 de enero de 2010

Créditos disonantes

He perdido la memoria, y con ella todo lo demás. Lo único que a veces lamento es no haber perdido -del todo- el oído.

El mundo presenta: al camión destartalado, el baterista impertinente, el celular con tonos cumbiancheros que debía estar en vibrador, el tráfico, el perro, la televisión, las tres niñas con pandero, la taza que se rompe, el señor que vende periódicos, el regaño consuetudinario, el consejo no pedido y como artista invitado: el pensamiento en voz alta que nunca es tan comprensible para quien se encuentre cerca por acaso, pero sí audible para saber que existe. El mismo comercial de la radio y en diferentes estaciones, el ventilador viejo a su máxima potencia, el martilleo imaginario, el que mastica con la boca abierta, el bebé que llora, las señoras que platican y se ríen estruendosamente, todos están presentes. Y de repente se detiene el carrusel de invitados para dar paso a la risa amable del señor en bata blanca mientras receta unas pastillas que debo tomar por los próximos seis meses, después debo volver para examinar el progreso. Mi madre se apresura a guardar el papel en esa bolsa tan grande que siempre trae donde bien podrían caber dos platillos o un par de baquetas.
FIN

viernes, 27 de noviembre de 2009

TAE + SPM = PMC

Lo que se puede traducir de la siguiente manera:

El Trastorno Afectivo Estacional (su sigla en inglés es SAD) en conjunto con el Síndrome Pre-Menstrual (su sigla en español es SPM) lleva a la portadora de ambos males al salón de belleza más cercano para una posible masacre capilar. La variante del resultado implica fleco emo.


jueves, 15 de octubre de 2009

Me metadiscursearon... y me gustó.

Fui metadiscurseada, así que ahora me corresponde escribirlo.


Sin título, todavía. (Primer borrador)

Estaba escribiendo un hombre llamado Salvador Elizondo. Después de haberse leído La biblioteca de Babel y de haber escrito que escribía, se vio mentalmente leído por hombres y mujeres imaginarios. Así, comenzó a escribir acerca de una mujer que caminaba descalza por los pasillos azulfombrados de una biblioteca de siglas conocidas. De vez en cuando el hombre se detenía, miraba pensativo por la ventana, aspiraba un pequeño cilindro blanco y arrojaba una bocanada de humo azulado por la boca y por las narices; luego volvía a escribir: La mujer se detuvo en un extremo para escudriñar los libros. Parándose de puntillas cogió un tomo blanco y medianamente pesado de las Obras de Salvador Elizondo, se sentó en una mesa grande y abrió el libro. Sus mohines cambiaban de sonrisas a apretados entrecejos muy rápidamente. Leía: Puede que en este momento una mujer me esté leyendo al lado de una ventana [...]. Se detuvo en este punto, miró la ventana que se encontraba a su derecha y sonrió.
.

jueves, 8 de octubre de 2009

Miscelánea II.

Coff coff coff. Coff, coff coff. Coff coff coff coff. Coff coff coff coff Coff coff; coff coff coff coff coff *phlegm* coff. Coff coff (coff coff) coff. Coff coff: Coff coff coff coff... Coff coff. Coff coff Coff coff coff coff; coff coff. Dice mi hermano que: "Coff [...], coff, coff". Coff coff coff *otra flema* coff coff coff coff coff coff.

-Yo.
El doctor recomendó tomar mucha agua. Hoy llevo fácil tres litros de agua pura, potable, inodora, incolora, insípida, baja en sodio, sin azúcar, sin colesterol ni grasas trans (pinche publicidad). ¡Oh, mis riñones se sienten tan limpios! Sobre todo porque no he tomado café... tanto. Hace dos semanas me prometí una semana sin cafeína [insertar foto mía con un seductor americano y luego otra tomando café] y me di cuenta de que tengo muy poca palabra. Sin embargo me veo obligada a cumplir mi promesa and a little extra something: tampoco nicotina. Amo las paradojas, tan sana en mi enfermedad.





Tomen Coca Cola, no tiene conservadores.

jueves, 1 de octubre de 2009

No puedo hacer poesía

Todo es poético.
Todo es muy freaking poético; los lagos de aguas verdes, verdes como los mojitos del Submarino; el camino negro de tierra mojada, mojada por las lluvias berserkers e intermitentes, y mi música de fantasía que invita a derramar una lágrima inmerecida.

Todo es muy poético.
Mis tennis negros de suela blanca pisando el pasto cubierto de rocío, como el rocío pre-Noéico. -¡Quítate, maldita abeja mielera!- Apago mi música deprimente para escuchar mis pasos crujiendo el camino de madera.

Todo es tan poético.
El joven y la joven que se abrazan de día y arruinan mi escenario poético, qué vulgares. ¿Acaso no han leído a Poe? Los besos clandestinos suceden de noche. De seguro no, pues muy probablemente sus ausencias están contestando "presente" en el salón de clases. Pero, ¡vaya! parece que su amor tan fuerte hará mis grinchidos inherentes. Malditos enamorados. Él la dejará cuando ella afloje y en invierno cuando más lo necesite. Quisiera llamarlo Johannes, pero él no es tan poético.

Llego a la banca en dónde antes hubo dos y ahora solo uno. Todo es tan poético y yo sin poder hacer poesía. La música ya no está, lector, y me siento. -¡Maldito rocío frío!- Me acompaña un pájaro blanco de cresta amarilla que grita, grita como la maestra que me dio Inglés algún día.

Todo es tan poético ¡ah!: Mis pies descalzos andando como por inercia, la fuente que le canta al esfínter, el reverso de la hoja del periodo ipotetico della impossibilità (o del III tipo) donde poso mi puño y no escribo mi poesía.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Otra vez juego a Calíope

Me invoca mi poeta y pregunta si tengo alas membranosas, a propósito de un cuento inédito del Marco Tulio que le di a leer.


-No poeta, - respondo - mis alas no son membranosas, son de sirena. Esto puede tener muchos significados, todo dependerá del lado caleidoscópico con el que se quiera ver; desde la metáfora más complicada y blanchotera hasta la más vulgar y terrenal.

-¿Recuerdas...? Hace muchos años empezamos a evocar poetas de una nación floreciente para que escribieran de nosotros, buscamos entre ellos grandes hombres. Cada una de mis hermanas escogió a alguien que las representara de diversas formas. Sin embargo, yo quería trascender. Yo, junto con toda mi estripe; por eso escogí a Homero, a Virgilio, a Dante; ellos nos harían trascender, aunque parece que estamos de moda de nuevo.

Le conté a Homero la historia de Ulises ¿recuerdas ese libro? ¿No? Tal vez fue una diferente versión, han pasado tantos años... Te la contaré de nuevo para que se la cuentes a tus nietos, no sé por qué pero esa práctica de la tradición oral siempre me gustó mucho.

¿Recuerdas ese dicho de que el alumno supera al maestro? Cómo me hizo reir Aristóteles en ese momento. Resulta que las sirenas, esas falsas mujeres fatales, nos retaron. ¡A nosotras! Ja, ja, creyeron cantar mejor que nosotras. O sea, imagínate, ellas con su canto inhumano y engañoso, cantaban de un modo insatisfactorio y ese falso canto suyo solamente dirige a la destrucción de los hombres que nos alaban, ¿ajá? En cambio nuestro canto es divino, es exclusivo, VIP, nosotras escogemos a quién privilegiamos. ¡Qué ingenuas! No hace falta que te cuente quien ganó. Por su arrogante atrevimiento les quitamos las alas y las desplumamos como pollos. Ja, ja, ja, pobres, de por sí olían a pescado y ahora desplumadas. Pero había algo en sus alas. Con alas se puede volar,

...Continuará.

lunes, 14 de septiembre de 2009

¿Qué es poesía?

Imitación de Vladimir Holan


"¿Qué es poesía?", te preguntó una muchacha.
Y quisiste decirle: "El que tú existas
y con miedo y asombro,
pruebas palpables del milagro, me duelan
tu juventud y tu belleza.
Y no puedo besarte ni hacerte el amor
pues no tengo nada
y sólo escribe quien carece de todo."


Pero guardaste silencio.
La pregunta quedó en el aire.


José Emilio Pacheco




Acabo de ver al hombre que escribió eso. Y me habló, me dijo: "Necesito que me hagan casita para que me ponga la Vitacilina."


Update:
El lunes 14 de septiembre del año corriente se presentó el honoris causa José Emilio Pacheco en la FILU. Just for the record, este año cumple 70 años y necesita de los favores de la buena medicina. Encontrábame yo errante por la explanada entre la multitud de gente cuando encontré un lugarcito en las escaleras laterales a la tarima donde habría de sentarse J. E. P. y Co. Al pasar J. E. P. se detuvo ahí enfrente de mí, volteó y nos dirijió a los que estábamos sentados ahí la frase anteriormente citada. Yo me quedé paralizada porque me miró. Es que es la primera vez que veo a un escritor. Es la primera vez que veo a un escritor tan de cerca. Es la primera vez que veo a un escritor tan de cerca y me habla.

viernes, 11 de septiembre de 2009

De libros y la biblioteca

Aprovechando que hoy casi no tuve clases, fui a la biblioteca nomás a ver qué onda. Llevaba mi listita:
  • leche
  • pan
  • PN45 B52
  • PQ2603 L3334 P3
  • PQ2220 D723 B5
  • PQ2605 A3734 P67
  • huevos
Para poder llegar a la biblioteca hay que bajar las escaleras del mal, nadar por el lago de las aguas verdes, atravesar las vías del tren y pelear contra los super altísimos Halcones de la UV para poder conseguir la llave que abre las puertas del conocimiento del saber. Así que contraté un chofer para que hiciera todo eso por mí. Nunca había visto un tren tan largo, mi héroe contratado estaba desesperado. Debo admitir que los primeros 15 minutos yo también me desesperé y quise bajarme del taxi y saltar los vagones al más puro estilo de Jet Li, pero traía minifalda y no estaba dispuesta a dar doble show. Entonces me puse a ver pasar los vagones (no se me ocurrió contarlos, por algo no estudié Matemáticas ni Percusiones) y a pensar en la gente que viaja en tren, en específico los que llevaban a los campos de concentración (a propósito de Blanchot) y luego en mi abuelo porque le tocaron esas ondas, pero no tardé en volver a imaginarme saltando vagones.

Estoy segurísima de que un espíritu Bartlebianesco anduvo detrás de mí todo el tiempo, porque no encontraba ninguno de los libros que quería. Empecé a darme por vencida hasta que encontré los libros de Camus y eso me animó un poquito. Cuando agarré uno, una sustancia, cuya composición y procedencia no quiero saber, se me embarró en los dedos. Mal ayuyu, los dejé ahí. Así que contraté otro superhéroe, llamémosle Bibliotecario. Bibliotecario buscó y me encontró un libro y me dijo que los demás estaban en la colección especial, lo que significaba que no podía llevármelos a mi casa, snif. Corrí hacia la colección especial donde me proporcionaron muy amablemente El libro que vendrá, me llevé a Blanchot al fondo de la sala y me lo empecé a devorar. Es que es genial, lo abrí y así sin prólogo ni nada de foreplay me llegó:
Las Sirenas: realmente parece que cantaban; pero de un modo insatisfactorio, pues sólo dejaba entender la dirección en que se abrían las verdaderas fuentes y la felicidad verdadera del canto. Sin embargo, con sus cantos imperfectos, que no eran sino un canto venidero, conducían al navegante hacia ese espacio en que verdaderamente comenzaría el cantar. Por tanto no lo engañaban, sino que lo llevaban realmente a su objetivo. Pero, una vez alcanzado el lugar, ¿qué es lo que pasaba?, ¿qué lugar era ése? Uno en el que ya sólo se podía desaparecer, porque en esta región de fuente y origen hasta la música había desaparecido más radicalmente que en ningún otro paraje del mundo: mar en que se hundían, sordos, los vivos, y en que las Sirenas -lo que prueba su buena voluntad- un día tuvieron, también ellas, que desaparecer.

¿De qué naturaleza era el canto de las Sirenas? ¿Cuál era su punto débil? ¿Por qué este fallo hacia ese canto tan poderoso? Los unos siempre han respondido que era un canto inhumano: un ruido natural sin duda (¿es que hay otros?), pero al margen de la naturaleza, en todo caso extraño para el hombre, muy profundo y despertando en él ese placer extremo de caer, imposible de satisfacer en las condiciones normales de la vida. Pero, dicen los otros, lo más extraño era el embrujo: no hacía más que reproducir el canto de los hombres, y, como las Sirenas, aun siendo sólo animales, muy bellos a causa del reflejo de la belleza femenina, podían cantar como cantan los hombres, convertían el canto en algo tan insólito que hacían surgir en quien lo escuchaba la sospecha de inhumanidad en todo canto humano. Por tanto, ¿es de desesperación de lo que habrían muerto los hombres, apasionados de su propio canto? Por una desesperación muy cercana al rapto. Había algo maravilloso en este canto real, canto común, secreto, canto simple y cotidiano, que no podían sino reconocer enseguida, cantado irrealmente por potencias extrañas y, digamos, imaginarias, canto del abismo que, una vez escuchado, abría en cada palabra un abismo e invitaba con fuerza a desaparecer en él.

Este canto, no lo olvidemos, iba dirigido a navegantes, gente de riesgo y ademán audaz, y él mismo era navegación: era una distancia, y lo que revelaba era la posibilidad de recorrerla, de hacer del canto el movimiento hacia el canto y de este movimiento la expresión del mayor de los deseos.
Quedé picadísima. Regresaré a robármelo.

jueves, 10 de septiembre de 2009

A ver haber

Habemos gente que decimos habemos.


sábado, 5 de septiembre de 2009

Miscelánea.




Encuentren las 5 diferencias y ganen un iTamagochi mental.




¡Gracias! Buenas noches.


viernes, 4 de septiembre de 2009

Pato.

Sí, ya sé que he estado haciéndome mensa con lo de escribir que escribo y mentalamente verme escribir que escribía, pero behold mi justificadísimo pretexto: Estoy estudiando lengua inglesa (risas) y si no me creen pregúntenle a Felipe Alfau et. al.


Bueno pues, ya me voy a libertinar, drogar, emborrachar y esas cosas que hacen los jóvenes los viernes por la noche.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Frase del día

"El que no conoce lenguas extranjeras, no sabe nada de la suya propia".


Goethe

lunes, 31 de agosto de 2009

Frase de la semana

"La gloria o el mérito de ciertos hombres consiste en escribir bien; el de otros consiste en no escribir".

Jean de la Bruyere

Por eso Kafka no escribía, y yo...

martes, 7 de julio de 2009

Sin Título

Voy y vengo. ¿Cómo evitarlo? Soy la inspiración, soy la musa, soy la escritura en forma de mujer. Soy un espectro, tal vez un reflejo, aún no lo sé. Soy un vaivén.

Pero no para ti papá.